Citarvia atiende las llamadas y los WhatsApp que no puedes coger, y apunta la cita directamente en tu agenda. Tus pacientes no tienen que descargarse nada.
No es que no quieras cogerlo. Es que no puedes. Y esa llamada casi nunca vuelve: llama a la clínica siguiente.
El paciente que no te encuentra no espera. Marca el siguiente número de la lista y esa cita ya no es tuya.
Alguien cancela por la mañana y esa hora se pierde, aunque tengas gente esperando que habría venido encantada.
Los mensajes llegan cuando ya has cerrado. Al día siguiente hay diez y contestarlos es media mañana.
A los tonos que tú decidas, si nadie lo coge, lo coge Citarvia. Habla con el paciente, mira los huecos libres y apunta la cita.
Con tu mismo número de siempre. El paciente escribe como escribiría a una persona, y le contestan al momento.
Esto es lo que más se nota en la caja a final de mes. Si alguien cancela, ese hueco no se queda vacío esperando a que alguien llame.
Mismo número, misma forma de trabajar. Tus pacientes no notan que hay algo nuevo, solo que ahora siempre contestan.
Me cuentas cómo trabajas: horarios, tipos de sesión, cuánto dura cada una y qué te preguntan siempre.
Configuro tu agenda, conecto tu WhatsApp y tu teléfono, y le pongo nombre a tu asistente. Tú no tocas nada.
Empezamos solo con lo que tú quieras, por ejemplo únicamente fuera de horario. Si no te convence, se quita.
Da igual si llevas la agenda en papel, en un cuaderno, en un Excel o en otro programa. Eso no se tira: se pasa.
Tú no copias nada. Me pasas lo que tengas, en el formato que sea, y yo me ocupo de que aparezca aquí dentro con sus horas y sus nombres.
Si tu programa de ahora deja sacar los datos, es cosa de un rato. Si no los deja sacar, los paso yo a mano. Es mi problema, no el tuyo.
El horario, las citas, los días que cierras: todo se toca sin saber nada de ordenadores. Si sabes usar WhatsApp, sabes usar esto.
Soy Oliver Moreno, de Callosa de Segura. Esto no es una agencia grande de una capital: soy yo, y trabajo con clínicas de por aquí.
Empecé montándoselo a la clínica de mi madre, que es fisioterapeuta, porque veía el problema todos los días en casa. Si algo falla, me llamas a mí y lo coge la misma persona que te lo montó.
Esto no es un vídeo ni una captura: es la asistente de verdad, contestándote ahora. Pregúntale lo que le preguntaría un paciente tuyo.
¿Lo vemos con el nombre y los horarios de tu clínica? Te lo enseño en cinco minutos por teléfono.
Quiero verlo con mi clínicaLa asistente de la prueba usa una clínica inventada, así que los huecos que te ofrezca no son reales. Lo que sí es real es cómo habla y cómo resuelve.
Escribe cómo se llama tu clínica y te enseño al momento cómo quedaría tu agenda. Sin registrarte y sin instalar nada.